domingo, 6 de junio de 2010

EL MUSEO DE JAVIER GALLINAR






ASTURIAS EN LAS MANOS/ El artesano de la madera y coleccionista de piezas antiguas de ebanistería Javier Gallinar, destaca la belleza del paisaje pongueto y recomienda realizar, entre algunas rutas, la de Ventaniella.

Quien conozca a Javier Gallinar ya sabe que no sólo es un enamorado de los árboles y de la madera; también lo está de Ponga. Conoce como nadie las pequeñas veredas, los bosques más hermosos, los rincones donde el río se esconde de los hombres bajo enormes moles de piedra.A los 13 años, y continuando el oficio de su padre, que era carpintero, comenzó a trabajar la madera con una pasión que, además de convertirle en un reconocido artesano de tallas y creador de muebles a los que aporta una personalidad propia, le ha llevado a reunir nada menos que 2.000 piezas relacionadas con la ebanistería. Son pequeñas joyas algunas de incalculable valor y entre las cuales se encuentran hachas, cepillos, pulidores, sierras y taladros, entre otras muchas herramientas. También colecciona objetos que no están directamente relacionados con el oficio pero dotados con un gran encanto: es el caso de un viejo organillo, un antiguo triciclo o un silencioso gramófono. Gallinar recomienda a los viajeros callejear por San Juan de Beleño y luego ir hasta Sobrefoz para, desde allí,realizar una pequeña ruta hasta el impresionante puerto de Ventaniella. Se trata de dos kilómetros de pista asfaltada y otros dos caminando en un suave ascenso, teniendo el río a la izquierda para, tras llegar al Saltu del Ladrón, descubrir la inmensidad del puerto donde una venta, que en diferentes momentos fue refugio de arrieros y también cobijo de los monjes bernardos, comparte paisaje y ganado con una pequeña capilla que acoge una imagen de laVirgen


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